REDUCCIÓN DE LAS DESIGUALDADES

REDUCCIÓN DE LAS DESIGUALDADES

Sobre el proyecto

Reducir la desigualdad en y entre los países

La desigualdad de ingresos está en aumento – el 10 por ciento más rico de la población se queda hasta con el 40 por ciento del ingreso mundial total, mientras que el 10 por ciento más pobre obtiene solo entre el 2 y el 7 por ciento del ingreso total. En los países en desarrollo, la desigualdad ha aumentado un 11 por ciento, si se considera el aumento de la población.

La desigualdad de ingresos ha aumentado en casi todas partes en las últimas décadas, pero a diferentes velocidades. La más baja es en Europa y la más alta es en el Medio Oriente.

Para frenar este aumento de las disparidades, es necesario adoptar políticas sólidas que empoderen a las personas de bajos ingresos y promuevan la inclusión económica de todos y todas, independientemente de su género, raza o etnia.

La desigualad de ingresos es un problema mundial que requiere soluciones globales. Estas incluyen mejorar la regulación y el control de los mercados y las instituciones financieras y fomentar la asistencia para el desarrollo y la inversión extranjera directa para las regiones que más lo necesiten. Otro factor clave para salvar esta distancia es facilitar la migración y la movilidad segura de las personas.

Metas

  • El avance en la reducción de la desigualdad, tanto dentro de los países como entre ellos, ha sido desigual. Todavía se debe dar más peso a las opinión de los países en desarrollo en los foros decisorios de las instituciones económicas y financieras internacionales. Además, si bien las remesas pueden ser un medio de supervivencia para las familias y las comunidades de los trabajadores migrantes internacionales en sus países de origen, el elevado costo de transferir dinero sigue reduciendo los beneficios.
  • De 2008 a 2013, el ingreso -o el consumo per cápita- del 40% más pobre de la población mejoró con mayor rapidez que el promedio nacional en 49 de los 83 países sobre los que se tienen datos (lo que representa las tres cuartas partes de la población mundial).
  • El Fondo Monetario Internacional, mediante una reforma reciente de las cuotas, ha aumentado el porcentaje de voto de los países en desarrollo al 37% en 2016, desde el 33% en 2010. Ese aumento sigue siendo escaso, si se tiene en cuenta que que representan el 74% de los Estados miembros. Aunque las reformas del Banco Mundial de 2010 todavía están en fase de aplicación, no ha cambiado la cuota del 38% de los derechos de voto que los países en desarrollo tienen en el Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo desde 2000.
  • La exención de derechos y las condiciones de acceso favorable para las exportaciones de los países menos adelantados y los países en desarrollo se han ampliado. Entre 2005 y 2015, la proporción de líneas arancelarias a nivel mundial con exención de derechos para productos originarios de países en desarrollo aumentó del 41% al 50%; para los productos originarios de países menos adelantados, esa proporción aumentó del 49% al 65%.
  • Los países menos adelantados y los pequeños Estados insulares en desarrollo siguen necesitando asistencia adicional para que sean partícipes de los beneficios del desarrollo sostenible. En 2015, el total de las corrientes de recursos hacia los países menos adelantados y los pequeños Estados insulares en desarrollo ascendió a 48 000 millones de dólares y 6000 millones de dólares, respectivamente. Ocho países donantes cumplieron la meta de destinar el 0,15% del ingreso nacional bruto (INB) a la Ayuda Oficial al Desarrollo para los países menos adelantados.
  • Los beneficios de las remesas de los trabajadores migrantes internacionales experimentan una ligera reducción por el costo de las transferencias, que suele ser elevado. En promedio, las oficinas de correos y los operadores de transferencia de dinero cobran más del 6% del monto remitido; los bancos comerciales cobran el 11%. Ambos superan con creces la meta del 3%. Hay tecnologías nuevas y mejoradas, como las tarjetas de prepago y los operadores de telefonía móvil, que permiten cobrar tasas más bajas para enviar dinero al país de origen (entre el 2% y el 4%), pero todavía no están disponibles de manera general o no se utilizan para muchos de los circuitos de remesas.